(Aceca de la biblioteca de la facultad de psicología de la UANL)
No recuerdo que premio Nóbel (ahora se que es Borges, y que no gano el Nóbel) fue quién dijo que imaginaba el cielo como una gigantesca biblioteca. Pero se que seguramente no hablaba de bibliotecas como la nuestra. Y es que en los 4 años que llevo en esta escuela he visto muchísimas mejoras a la infraestructura de la escuela, en cosas que me parecen de menor importancia para la preparación de sus estudiantes: pisos de concreto estampado, climas, persianas, puertas automáticas, rollos y rollos de pasto, estatuas de bronce y fuentes. Pero nuestra biblioteca se queda en el olvido, con libros viejísimos y que cada semestre son menos (por aquello de que los venden, se los roban, los rayan, deshojan), con una falange de computadoras que sirven a loables propósitos a los alumnos (facebook, Messenger, fotolog, juegos, porno… perdón, por no decir otras cosas), con un acervo que da pena por lo anémico de su lista de títulos. ¿Cuántos de nosotros los usuarios de ese indispensable recurso que es la biblioteca hemos salido decepcionados al no encontrar los libros que buscamos, en su mayoría títulos básicos de psicología?, se que tu donaste tantos libros como pudiste, pero tantos años que han pasado y tantas administraciones, es triste que ahora se encuentre asi.
¿Sabías que cada vez que los estudiantes hacemos nuestro pago de cuota interna, se nos cobra un bono deportivo y otro para la biblioteca? ¿Sabías que cada vez que un alumno se titula debe pagar también un bono para la biblioteca? Yo le pregunto al señor director, ¿donde queda ese dinero? Quizás en cosas tan banales como una estatua de bronce, o en pisos de concreto estampado rosa, o en persianas, o en bandas Kartucho (¿yo dije eso?). Si, ya sé que mis compañeros me van a reclamar que no tomo en cuenta la reciente compra de libros que hizo la dirección y cuya vasta lista (sarcasmo) pegaron a fuera de todos los salones (creo que en mi salón pegaron 2), pero ellos creen que con esa miserable cantidad de libros van a arreglar el deplorable estado de la biblioteca, están en un gran error (porque era ese el propósito ¿verdad?). Solo nos sentiremos satisfechos con nuestra biblioteca el día en que esta cuente con al menos 1 de cada uno de los libros que aparecen citados (en el mejor de los casos) al final de los programas de cada una de las materias de nuestro programa académico, el día en que a ningún alumno se le niegue un libro con el pretexto de que es de “reserva”, el día en que los libros dejen de desaparecer de los estantes, solo ese día podremos decir que tenemos una biblioteca digna de llevar tu nombre, Santiago.
Extra: ¿a poco creen que por comprar 300 libros ya cumplieron con la biblioteca? ¿a quien creen que engañan?, me entere por ahi que hace unos cuantos años, se donaron 3 millones de pesos para la biblioteca virtual, y no aparece por ningún lado.
jueves, 28 de mayo de 2009
miércoles, 27 de mayo de 2009
Una historia de prepotencia en la U.S.P. de la Facultad de Psicología de la UANL
Una historia de prepotencia en la U.S.P.
Sobre la falta de reglamentos válidos en la Facultad de Psicología. Primera parte
Cuando entré al área clínica, hace 2 semestres, elegí como centro propedéutico la Unidad de Servicios Psicológicos de la Facultad, sin la menor idea de los problemas a los que me enfrentaría por el solo hecho de llevar el cabello largo (el cual siempre me peinaba con una cola de caballo y mucho gel, por aquello que dirán que me veia desaliñado). Cuando la Lic. María Petra Segovia, quien sería una de mis supervisoras me hizo la entrevista para entrar a dicho centro propedéutico, tomó como tema principal de la entrevista el modo como tenía el cabello, como si eso determinara mi calidad de estudiante, o la manera en que pudiera hacer mi trabajo dentro de dicho centro. Me advirtió que debía de tomar terpia si quería entrar ahí, como si llevar el pelo largo fuera algún síntoma o señal de trastorno mental. Yo no quize hacer problema tan pronto y a todo le dije que si. En ese entonces la coordinadora del área clínica y de la U.S.P. era la maestra Carmen Hernández, quien me manifestó su apoyo de seguir con el pelo largo en la U.S.P., con una condición: el día que un paciente se quejara por mi modo de llevar el pelo me lo cortaría. Me pareció bien, pues estaba seguro que nadie se quejaría por una nimiedad como el modo en que el terapeuta se peina, sino por como trata a sus pacientes. Transcurrió el tiempo sin mas problemas, yo hacía mis prácticas, llevaba seminarios, llenaba reportes y todo en paz. Hasta que el periodo como coordinadora de la maestra Cármen terminó. Entró la Lic. Angélica Limón, y los problemas volvieron. La Lic. Segovia, en vista de la ausencia de la maestra Carmen, me exigió de nuevo cortarme el pelo, a riesgo de no permitirme asignarme pacientes. Al preguntarle las razones de tan arbitrario mandato, argumentó sobre la transferencia y la identificación de los pacientes. Lo cual carece de fundamento, dado que ningún psicoanalista se atrevería a decir la burrada de que el terapeuta deba tener el pelo de tal o cual manera. Inmediatamente solcité una cita con la nueva coordinadora. Pero cual sería mi decepción cuando escuche el argumento final de la Lic. Angélica Limón sobre mi situación. “A mi como mamá, no me gustaría que el terapeuta de mis hijos llevará el pelo largo”. Un argumento moral y en extremo subjetivo, sin fundamento legal, y discriminatorio. En ningún artículo de ningún reglamento se establece que los terapeutas de la U.S.P. deban llevar el pelo corto. Por lo tanto es una medida arbitraria y discriminatoria. Mi siguiente paso: poner una queja por escrito y solicitar la intervención del director de la facultad Arnoldo Téllez, quien siempre estuvo dispuesto a escuchar a los alumnos. Pero esta vez no. Esperé respuesta cerca de 4 dias, y solo obtuve de su secretaria la noticia de que había cedido mi caso a la subdirectora Maria Ester Rea, de quien escuché argumentos parecidos, que “si te ves mal”, “que la imagen de la facultad”, etc., pero eso sí, con una actitud mucho mas benévola y empática. Pero todos los argumentos que había esuchado hasta ahora estaban lejos de los que se esperarían de un psicólogo que entendiera 2 cosas sobre la subjetividad, y aún que entendiera de derechos y de discrminación. La subdirectora concertó una reunión con las personas implicadas en el caso, mi supervisora, mi coordinadora de área, la subdirectora y yo.En el debate argumeneté la falta de sustento legal de la medida y mi derecho a la libre expresión. Una vez mas sus argumentó no pasaron de los mismos argumentos morales que ya había escuchado. Pero una luz apareció, de la boca de mi supervisora: podía seguir en la U.S.P. con el pelo largo, si me cambiaba al horario de la mañana con otro supervisor.( entonces era el largo de mi pelo el problema? O era el supervisor?) Aun así, me pareció lo mas justo que habia escuchado durante esas semanas que duró el conflicto. Pero la coordinadora no permitiría tal cosa. Dijo terminantemente que si no me cortaba el pelo me expulsaría del centro propedéutico, mandándome a lugares donde no se tratan pacientes. Ante tal medida, no tuve mas que resignarme. Yo, ingenuamente, creí que en la facultad se respetaban esas cosas llamadas “derechos”. Nunca me imaginé encontrarme con personas que actuaran tan despótica y prepotentemente, ignorando derchos e imponiendo su ley.
Después de semejante experiencia no me quedaron ganas de seguir con el siguente nivel, la “honorable” comisión de honor y justicia.
El propósito de contarles este cuento de terror muy personal, es evidenciar la falta de reglamentos validados en distintas instancias de la facultad, sacar a relucir el raquítico reglamento de la U.S.P. cuyos escasos artículos dejan a consideracion de cada supervisor y coordinador muchas cosas. Además de no estar avalado por la UANL. Sirva esto como llamado de atencion para la Facultad, no puede dejar sin reglamentos a dependencias tan importantes como su Unidad de Servios Psicologicos. Y a los estudiantes: !legalicemos nuestro reglamento de sociedad de alumnos! Pero esa es otra historia.
Nota: aquí les copio el articulo 7 del reglamento de la USP, es el unico que se refiere en algo a la apariencia del terapeuta y dice asi:
"Articulo 7°. Es obligación absoluta del terapeuta asistir puntual, higiénicamente presentable, uniformado, y con el gafete de identificación a la cita con sus pacientes o clientes tomando en consideración lo siguiente:
• El terapeuta se presentará de forma adecuada a la ocasión a sus sesiones de trabajo.
• Es necesario que esté aproximadamente 15 minutos antes de la hora de su cita programada con antelación.
• Contar con un espacio limpio y en orden en donde se disponga a trabajar.
• Poseer el material requerido para trabajar en la sesión tomando en cuenta los objetivos planteados a la ocasión
• Contar con la disposición personal y necesaria para el trabajo con otros que así nos demandan."
Sobre la falta de reglamentos válidos en la Facultad de Psicología. Primera parte
Cuando entré al área clínica, hace 2 semestres, elegí como centro propedéutico la Unidad de Servicios Psicológicos de la Facultad, sin la menor idea de los problemas a los que me enfrentaría por el solo hecho de llevar el cabello largo (el cual siempre me peinaba con una cola de caballo y mucho gel, por aquello que dirán que me veia desaliñado). Cuando la Lic. María Petra Segovia, quien sería una de mis supervisoras me hizo la entrevista para entrar a dicho centro propedéutico, tomó como tema principal de la entrevista el modo como tenía el cabello, como si eso determinara mi calidad de estudiante, o la manera en que pudiera hacer mi trabajo dentro de dicho centro. Me advirtió que debía de tomar terpia si quería entrar ahí, como si llevar el pelo largo fuera algún síntoma o señal de trastorno mental. Yo no quize hacer problema tan pronto y a todo le dije que si. En ese entonces la coordinadora del área clínica y de la U.S.P. era la maestra Carmen Hernández, quien me manifestó su apoyo de seguir con el pelo largo en la U.S.P., con una condición: el día que un paciente se quejara por mi modo de llevar el pelo me lo cortaría. Me pareció bien, pues estaba seguro que nadie se quejaría por una nimiedad como el modo en que el terapeuta se peina, sino por como trata a sus pacientes. Transcurrió el tiempo sin mas problemas, yo hacía mis prácticas, llevaba seminarios, llenaba reportes y todo en paz. Hasta que el periodo como coordinadora de la maestra Cármen terminó. Entró la Lic. Angélica Limón, y los problemas volvieron. La Lic. Segovia, en vista de la ausencia de la maestra Carmen, me exigió de nuevo cortarme el pelo, a riesgo de no permitirme asignarme pacientes. Al preguntarle las razones de tan arbitrario mandato, argumentó sobre la transferencia y la identificación de los pacientes. Lo cual carece de fundamento, dado que ningún psicoanalista se atrevería a decir la burrada de que el terapeuta deba tener el pelo de tal o cual manera. Inmediatamente solcité una cita con la nueva coordinadora. Pero cual sería mi decepción cuando escuche el argumento final de la Lic. Angélica Limón sobre mi situación. “A mi como mamá, no me gustaría que el terapeuta de mis hijos llevará el pelo largo”. Un argumento moral y en extremo subjetivo, sin fundamento legal, y discriminatorio. En ningún artículo de ningún reglamento se establece que los terapeutas de la U.S.P. deban llevar el pelo corto. Por lo tanto es una medida arbitraria y discriminatoria. Mi siguiente paso: poner una queja por escrito y solicitar la intervención del director de la facultad Arnoldo Téllez, quien siempre estuvo dispuesto a escuchar a los alumnos. Pero esta vez no. Esperé respuesta cerca de 4 dias, y solo obtuve de su secretaria la noticia de que había cedido mi caso a la subdirectora Maria Ester Rea, de quien escuché argumentos parecidos, que “si te ves mal”, “que la imagen de la facultad”, etc., pero eso sí, con una actitud mucho mas benévola y empática. Pero todos los argumentos que había esuchado hasta ahora estaban lejos de los que se esperarían de un psicólogo que entendiera 2 cosas sobre la subjetividad, y aún que entendiera de derechos y de discrminación. La subdirectora concertó una reunión con las personas implicadas en el caso, mi supervisora, mi coordinadora de área, la subdirectora y yo.En el debate argumeneté la falta de sustento legal de la medida y mi derecho a la libre expresión. Una vez mas sus argumentó no pasaron de los mismos argumentos morales que ya había escuchado. Pero una luz apareció, de la boca de mi supervisora: podía seguir en la U.S.P. con el pelo largo, si me cambiaba al horario de la mañana con otro supervisor.( entonces era el largo de mi pelo el problema? O era el supervisor?) Aun así, me pareció lo mas justo que habia escuchado durante esas semanas que duró el conflicto. Pero la coordinadora no permitiría tal cosa. Dijo terminantemente que si no me cortaba el pelo me expulsaría del centro propedéutico, mandándome a lugares donde no se tratan pacientes. Ante tal medida, no tuve mas que resignarme. Yo, ingenuamente, creí que en la facultad se respetaban esas cosas llamadas “derechos”. Nunca me imaginé encontrarme con personas que actuaran tan despótica y prepotentemente, ignorando derchos e imponiendo su ley.
Después de semejante experiencia no me quedaron ganas de seguir con el siguente nivel, la “honorable” comisión de honor y justicia.
El propósito de contarles este cuento de terror muy personal, es evidenciar la falta de reglamentos validados en distintas instancias de la facultad, sacar a relucir el raquítico reglamento de la U.S.P. cuyos escasos artículos dejan a consideracion de cada supervisor y coordinador muchas cosas. Además de no estar avalado por la UANL. Sirva esto como llamado de atencion para la Facultad, no puede dejar sin reglamentos a dependencias tan importantes como su Unidad de Servios Psicologicos. Y a los estudiantes: !legalicemos nuestro reglamento de sociedad de alumnos! Pero esa es otra historia.
Nota: aquí les copio el articulo 7 del reglamento de la USP, es el unico que se refiere en algo a la apariencia del terapeuta y dice asi:
"Articulo 7°. Es obligación absoluta del terapeuta asistir puntual, higiénicamente presentable, uniformado, y con el gafete de identificación a la cita con sus pacientes o clientes tomando en consideración lo siguiente:
• El terapeuta se presentará de forma adecuada a la ocasión a sus sesiones de trabajo.
• Es necesario que esté aproximadamente 15 minutos antes de la hora de su cita programada con antelación.
• Contar con un espacio limpio y en orden en donde se disponga a trabajar.
• Poseer el material requerido para trabajar en la sesión tomando en cuenta los objetivos planteados a la ocasión
• Contar con la disposición personal y necesaria para el trabajo con otros que así nos demandan."
viernes, 15 de mayo de 2009
Diseño de poca madre
Me tope con este link:
http://www.crommcruac.com/main.htm
A los que les gusten los mundos mas allá de tus peores pesadillas: disfrtenlo!
http://www.crommcruac.com/main.htm
A los que les gusten los mundos mas allá de tus peores pesadillas: disfrtenlo!
miércoles, 13 de mayo de 2009
Slayer y el activismo social
Denunciar las atrocidades cometidas por personas no es fácil. Cuantos periodistas no han sido asesinados por denuciar actos terribles de su gobierno o de terceros. Se requieren muchos huevos para eso. Y creo que todos podemos entrarle.
!Denucia los actos de corrupcion de los directivos de tu escuela, de tu estado, denuncia la ignorancia en la que nadamos a diario, denuncia, y haz un cambio!. Pero no puedes cambiar nada si primero no lo denuncias ante los demás.
En ese sentido les quiero compartir una de mis rolas favoritas de una banda chingonsisima. Ya se que el metal no se caracteriza por meterse en el ámbito político y social en general, pero hay algunas bandas que hacen de la denuncia y de la queja albúmes enteros.
Esta rola es "Angel of Death", del disco "Reign in Blood" de 1986 ,habla de los doctores nazis de los campos de concentración del Tercer Reich. Denuncia de manera muy cruda las atrocidades a las que sometieron a millones de personas (judios, gitanos, homosexuales, etc.).
Es un ejemplo de las maneras en que podemos tomar un poco de iniciativa y denuciar. Disfrutenla.
Auschwitz, the meaning of pain
The way that I want you to die
Slow death, immense decay
Showers that cleanse you of your life
Forced in
Like cattle
You run
Stripped of
Your lifes worth
Human mice, for the angel of death
Four hundred thousand more to die
Angel of death
Monarch to the kingdom of the dead
Sadistic, surgeon of demise
Sadist of the noblest blood
Destroying, without mercy
To benefit the aryan race
Surgery, with no anesthesia
Fell the knife pierce you intensely
Inferior, no use to mankind
Strapped down screaming out to die
Angel of death
Monarch to the kingdom of the dead
Infamous butcher,
Angel of death
Pumped with fluid, inside your brain
Pressure in your skull begins pushing through your eyes
Burning flesh, drips away
Test of heat burns your skin, your mind starts to boil
Frigid cold, cracks your limbs
How long can you last
In this frozen water burial?
Sewn together, joining heads
Just a matter of time
til you rip yourselves apart
Millions laid out in their
Crowded tombs
Sickening ways to achieve
The holocaust
Seas of blood, bury life
Smell your death as it burns
Deep inside of you
Abacinate, eyes that bleed
Praying for the end of
Your wide awake nightmare
Wings of pain, reach out for you
His face of death staring down,
Your blood running cold
Injecting cells, dying eyes
Feeding on the screams of
The mutants hes creating
Pathetic harmless victims
Left to die
Rancid angel of death
Flying free
(leads: hanneman, king, hanneman, king, hanneman)
[ angel of death
Monarch to the kingdom of the dead
Infamous butcher,
Angel of death
!Denucia los actos de corrupcion de los directivos de tu escuela, de tu estado, denuncia la ignorancia en la que nadamos a diario, denuncia, y haz un cambio!. Pero no puedes cambiar nada si primero no lo denuncias ante los demás.
En ese sentido les quiero compartir una de mis rolas favoritas de una banda chingonsisima. Ya se que el metal no se caracteriza por meterse en el ámbito político y social en general, pero hay algunas bandas que hacen de la denuncia y de la queja albúmes enteros.
Esta rola es "Angel of Death", del disco "Reign in Blood" de 1986 ,habla de los doctores nazis de los campos de concentración del Tercer Reich. Denuncia de manera muy cruda las atrocidades a las que sometieron a millones de personas (judios, gitanos, homosexuales, etc.).
Es un ejemplo de las maneras en que podemos tomar un poco de iniciativa y denuciar. Disfrutenla.
Auschwitz, the meaning of pain
The way that I want you to die
Slow death, immense decay
Showers that cleanse you of your life
Forced in
Like cattle
You run
Stripped of
Your lifes worth
Human mice, for the angel of death
Four hundred thousand more to die
Angel of death
Monarch to the kingdom of the dead
Sadistic, surgeon of demise
Sadist of the noblest blood
Destroying, without mercy
To benefit the aryan race
Surgery, with no anesthesia
Fell the knife pierce you intensely
Inferior, no use to mankind
Strapped down screaming out to die
Angel of death
Monarch to the kingdom of the dead
Infamous butcher,
Angel of death
Pumped with fluid, inside your brain
Pressure in your skull begins pushing through your eyes
Burning flesh, drips away
Test of heat burns your skin, your mind starts to boil
Frigid cold, cracks your limbs
How long can you last
In this frozen water burial?
Sewn together, joining heads
Just a matter of time
til you rip yourselves apart
Millions laid out in their
Crowded tombs
Sickening ways to achieve
The holocaust
Seas of blood, bury life
Smell your death as it burns
Deep inside of you
Abacinate, eyes that bleed
Praying for the end of
Your wide awake nightmare
Wings of pain, reach out for you
His face of death staring down,
Your blood running cold
Injecting cells, dying eyes
Feeding on the screams of
The mutants hes creating
Pathetic harmless victims
Left to die
Rancid angel of death
Flying free
(leads: hanneman, king, hanneman, king, hanneman)
[ angel of death
Monarch to the kingdom of the dead
Infamous butcher,
Angel of death
domingo, 10 de mayo de 2009
Algo que escribí hace muchos años
Nunca se es muy viejo para el Rock & Roll
Sentado en el viejo banco de madera, sosteniendo su viejo micrófono Steren con el interruptor roto, yacía en ese viejo bar abandonado, en donde hace tantos años había existido un grupo de rock, Rodrigo, el vocalista de aquel grupo. Un sujeto de tez morena y mirada triste, forjada durante varios años de soledad, cabello largo y rizado. Su vestimenta poco había cambiado desde aquel entonces, los mismos viejos pantalones negros con la bastilla desgarrada, su camiseta con estampado de Iron Maiden y sus botas de motociclista. Recordando aquella canción que encendía el fuego dentro de él ( The Trooper ); una lágrima de nostalgia rodó por su mejilla. En eso la puerta se abrió, rápidamente se secó la lágrima y al levantar la cabeza vio entrar a un tipo de cabello corto, mediana estatura, tez blanca... e inmediatamente se levantó de su asiento, caminó hacia él y lo recibió con un efusivo abrazo. Era Javier, su amigo de la infancia y ex guitarrista de aquella banda de rock que fundaron juntos. Durante más de una hora parlotearon sin parar para tratar de recuperar el tiempo perdido, pero por mas que hubieran hablado durante días y días sin parar, esto no habría sido suficiente para contarse todo lo que habían vivido durante esos años sin verse. Cuando por fin Javier desenfundó su guitarra, mas recuerdos inundaron la cabeza de Rodrigo al notar que era la misma Squier by Fender de color negra con la carátula blanca que había ofrecido ritmos tan precisos y técnicos. Poco después la puerta del bar se abrió nuevamente y entró un tipo alto, corpulento y con el pelo corto. Este era David. En otros tiempos había sido el mejor de los 2 guitarristas de la banda, pero eso estaba por ponerse a prueba. Su rapidez y su técnica siempre habían impresionado.
Solamente faltaban José y Fabricio. José era el baterista, desertó del grupo cuando salió su segundo disco para formar una banda de música gótica. Se llamaban “Los Cuervos de la Tempestad”. Él y toda su banda murieron al estrellarse el autobús en el que viajaban, en la que sería su tercer gira de conciertos por el norte de Europa. Fabricio había sido el bajista. Dejó el grupo después de la salida del primer disco, murió poco después de que se desintegró su grupo punk “Sociedad Porcina”, de una sobredosis de cocaína en la sala de su casa.
Y al estar los tres amigos juntos otra vez, un extraño sentimiento de alivio llenó las mentes y corazones de cada uno, como si nunca su hubieran separado. Entonces una melodía familiar salió de las cuerdas de la Playmate plateada de David, era esa triste canción que se le había dificultado tanto aprender a Rodrigo, “Fade to Black”. Aquella canción significaba tanto para él, pues representaba los sentimientos que lo habían acompañado durante los largos años de soledad que vivió después de la desintegración de su banda. Al finalizar la canción, los tres se miraron durante un momento, sin pronunciar palabra. Aquel sentimiento que tanto odiaba Daniel, lo arrastraba cada vez mas dentro, y al darse cuenta de esto David, rápidamente colocó su dedo anular en la quinta cuerda séptimo traste y empezó a tocar esa canción de la que les relaté con anterioridad, “The Trooper”. Al escuchar estas notas Rodrigo sintió como la adrenalina lo sacaba de ese hoyo en el que poco a poco se hundía, y al escuchar el octavo tiempo del segundo riff, de un grito y con una voz ya hace tiempo acabada, salió de su garganta ese legendario verso ¡ You take my life, but i´ll take your´s too!, que lo inspiró como el primer día a cantar con toda su alma lo que restaba de la canción, es así como sintió de nuevo el fuego del Heavy Metal ardiendo dentro de él. Un fuego que jamás se extinguió y de que, ahora estaba seguro, jamás se extinguiría.
Sentado en el viejo banco de madera, sosteniendo su viejo micrófono Steren con el interruptor roto, yacía en ese viejo bar abandonado, en donde hace tantos años había existido un grupo de rock, Rodrigo, el vocalista de aquel grupo. Un sujeto de tez morena y mirada triste, forjada durante varios años de soledad, cabello largo y rizado. Su vestimenta poco había cambiado desde aquel entonces, los mismos viejos pantalones negros con la bastilla desgarrada, su camiseta con estampado de Iron Maiden y sus botas de motociclista. Recordando aquella canción que encendía el fuego dentro de él ( The Trooper ); una lágrima de nostalgia rodó por su mejilla. En eso la puerta se abrió, rápidamente se secó la lágrima y al levantar la cabeza vio entrar a un tipo de cabello corto, mediana estatura, tez blanca... e inmediatamente se levantó de su asiento, caminó hacia él y lo recibió con un efusivo abrazo. Era Javier, su amigo de la infancia y ex guitarrista de aquella banda de rock que fundaron juntos. Durante más de una hora parlotearon sin parar para tratar de recuperar el tiempo perdido, pero por mas que hubieran hablado durante días y días sin parar, esto no habría sido suficiente para contarse todo lo que habían vivido durante esos años sin verse. Cuando por fin Javier desenfundó su guitarra, mas recuerdos inundaron la cabeza de Rodrigo al notar que era la misma Squier by Fender de color negra con la carátula blanca que había ofrecido ritmos tan precisos y técnicos. Poco después la puerta del bar se abrió nuevamente y entró un tipo alto, corpulento y con el pelo corto. Este era David. En otros tiempos había sido el mejor de los 2 guitarristas de la banda, pero eso estaba por ponerse a prueba. Su rapidez y su técnica siempre habían impresionado.
Solamente faltaban José y Fabricio. José era el baterista, desertó del grupo cuando salió su segundo disco para formar una banda de música gótica. Se llamaban “Los Cuervos de la Tempestad”. Él y toda su banda murieron al estrellarse el autobús en el que viajaban, en la que sería su tercer gira de conciertos por el norte de Europa. Fabricio había sido el bajista. Dejó el grupo después de la salida del primer disco, murió poco después de que se desintegró su grupo punk “Sociedad Porcina”, de una sobredosis de cocaína en la sala de su casa.
Y al estar los tres amigos juntos otra vez, un extraño sentimiento de alivio llenó las mentes y corazones de cada uno, como si nunca su hubieran separado. Entonces una melodía familiar salió de las cuerdas de la Playmate plateada de David, era esa triste canción que se le había dificultado tanto aprender a Rodrigo, “Fade to Black”. Aquella canción significaba tanto para él, pues representaba los sentimientos que lo habían acompañado durante los largos años de soledad que vivió después de la desintegración de su banda. Al finalizar la canción, los tres se miraron durante un momento, sin pronunciar palabra. Aquel sentimiento que tanto odiaba Daniel, lo arrastraba cada vez mas dentro, y al darse cuenta de esto David, rápidamente colocó su dedo anular en la quinta cuerda séptimo traste y empezó a tocar esa canción de la que les relaté con anterioridad, “The Trooper”. Al escuchar estas notas Rodrigo sintió como la adrenalina lo sacaba de ese hoyo en el que poco a poco se hundía, y al escuchar el octavo tiempo del segundo riff, de un grito y con una voz ya hace tiempo acabada, salió de su garganta ese legendario verso ¡ You take my life, but i´ll take your´s too!, que lo inspiró como el primer día a cantar con toda su alma lo que restaba de la canción, es así como sintió de nuevo el fuego del Heavy Metal ardiendo dentro de él. Un fuego que jamás se extinguió y de que, ahora estaba seguro, jamás se extinguiría.
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