"Soy la orilla de un vaso que corta, soy sangre"

sábado, 12 de febrero de 2011

Escritos sobre el moviento estudiantil de México 68

 [ 3 escritos publicados en la revista La Voz num. 4 del mes de octubre de 2009 en la facultad de psicología de la UANL por Daniel Álvarez]

Breve cronología del Movimiento Estudiantil de México en 1968

Extraída de: “La noche de Tlatelolco” de E. Poniatowska, 1971, Ed. Era.

La presente serie de hechos tiene como objetivo dar un contexto histórico y social a la masacre de estudiantes del 2 de octubre. Solo entendiendo la magnitud del Movimiento Estudiantil, el cual no fue una manifestación aislada, sino una gran serie de actos públicos y políticos, es posible llegar a entender y tal vez, solo tal vez, contagiarnos del espíritu y que tenían aquellos compañeros y que tanta falta nos hace.

JULIO

Lunes 22. Alumnos de la Vocacional 2 del IPN (Instituto Politécnico Nacional) y de la Preparatoria Isaac Ochotenera, de la UNAM, se enfrentan entre si afuera de la prepa 2. Los causantes fueron 2 pandillas, “los cuidadelos” y “los araña”. Interviene la policía.

Viernes 26. Protesta del FNET (Federación Nacional de Estudiantes Técnicos) por la intervención de un grupo de policías en la Vocacional 6. El contingente se trasladó al Zócalo, donde, en calles aledañas, se enfrentaron con la policía. A partir de ese momento, la lucha empezó a generalizarse por todo el primer cuadro de la cuidad.

Sábado 27. Dirigentes y miembros del Partido Comunista (PC) protestan por el allanamiento de las oficinas de su Comité Central, llevado a cabo el día anterior. Son arrestados en las oficinas del PC.

Domingo 28. En la Escuela Superior de Economía del IPN se discute con los representantes estudiantiles de la UNAM y del IPN la posibilidad de un movimiento de huelga hasta que se cumplan una serie de demandas, entre las que se encuentran: excarcelación de todos los estudiantes detenidos, desaparición del cuerpo de granaderos y demás policías de represión, y la desaparición de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos, controlada por el PRI, que pretendió dividir a los estudiantes.

Lunes 29. Los estudiantes de la Prepa 7 bloquean la avenida de la Viga y apresan a 2 policías. En Nonoalco-Tlatelolco estudiantes de la Vocacional 7 capturan camiones y bloquean las principales avenidas. La Prepa 1 y la Vocacionales 2, 4 y 7 acuerdan hacer un paro indefinido en solidaridad con el movimiento.

Martes 30. Feroz represión por parte del ejercito en la Preparatoria San Idelfonso, en la que irrumpieron los soldados después de destruir con un bazukazo la puerta principal.
Echeverría, secretario de Gobernación, emite la siguiente declaración a las 3:30 de la mañana: “Las medidas extremas adoptadas se orientan a preservar la autonomía universitaria de los intereses mezquinos e ingenuos, muy ingenuos, que pretender desviar el camino ascendente de la Revolución Mexicana. El camino ascendente de la Revolución Mexicana que tanto irrita a esos ingenuos se entorpece con la agitación y los disturbios. México se esfuerza por mantener un régimen de libertades que difícilmente se encuentra en otro país, en contraste con lo que ocurre en las dictaduras de cualquier signo político, o en las naciones en que impera el caos y la violencia. La CNED fue la que planeo los acontecimientos”.


AGOSTO

Jueves 1. El presidente Díaz Ordaz declara: “Hay que reestablecer la paz y la tranquilidad pública. Una mano esta tendida; los mexicanos dirán si esa mano se queda tendida en el aire...”

Lunes 5. Los maestros del IPN aprueban la creación del Comité de Profesores del IPN Pro Libertades Democráticas, exigiendo la inmediata liberación de profesores, alumnos y ciudadanos presos por motivos políticos y relacionados con el movimiento, castigo a los responsables de la represión, desaparición del cuerpo de granaderos, respeto a los planteles educativos. Además de mostrar su repudio al FNET.

Jueves 8. Formación del Consejo Nacional de Huelga con la UNAM, IPN, las Normales, el Colegio de México, Escuela de Agricultura de Chapingo, Universidad Iberoamericana, Universidad Lasalle y las universidades de provincia. Se lanza el pliego petitorio de los seis puntos.

Martes 13. Primera gran manifestación en el Zócalo. 150,000 personas, participan UNAM, IPN, Normales, Chapingo, maestros y publico en general.

Jueves 15. El Consejo Universitario apoya las demandas de los estudiantes. Sesión histórica en la vida de la UNAM

Viernes 16. Mítines relámpago, brigadas para volanterar, etc. La Asamblea de Artistas e Intelectuales se une al movimiento.

Jueves 22. El secretario de Gobernación, Echeverría, propone un “diálogo franco y sereno que desembocara en esclarecimiento de los orígenes y el desarrollo del problema”
El CNH pide que sea público: frente a prensa, radio y televisión.

Viernes 23. Profesores y estudiantes insisten en que aceptan el diálogo siempre y cuando sea transmitido por radio y televisión. Sugieren que las conversaciones se lleven a cabo en el Auditorio Nacional, en la explanada de CU, etc.

Sábado 24. El Sindicato Mexicano de Electricistas se une al Movimiento.

Martes 27. Gran manifestación. 300,000 personas. Se propone que el diálogo se lleve a cabo el día primero de sep., día del Informe Presidencial. Se iza una bandera rojinegra en el asta del Zócalo. A la una de la madrugada el ejército y la policía desalojan el Zócalo.

Miércoles 28. Burócratas son llevados al Zócalo para un acto organizado por el Departamento del D.F. en desagravio a la bandera


SEPTIEMBRE

Domingo 1. Díaz Ordaz rinde su Informe. Declara: “la cultura es el fruto magnifico de la libertad”.

Sábado 7. Mitin de 25,000 personas en Tlatelolco convocado por el CNH.

Lunes 9. El Rector de la UNAM, Barros Sierra pide el regreso a clases. Dice. “en su Informe, el presidente respondió satisfactoriamente a las demandas de los estudiantes”

Viernes 13. GRAN MANIFESTACIÓN DEL SILENCIO. 600,000 personas de todos los sectores de la población marchan en completo silencio hacia el Zócalo.

Martes 17. El CNH acepta el diálogo escrito (como lo quería Echeverría) y profusamente difundido, pero el Movimiento se ha convertido en una autentica lucha del pueblo, que busca no solo protestar, sino reestablecer los derechos constitucionales.

Miércoles 18. El ejército invade Cuidad Universitaria, desatando una cacería de estudiantes. Muchos más desaparecieron esa noche.

Jueves 19. Protesta el rector, ingeniero Javier Barros Sierra: “La ocupación militar de CU, ha sido un acto excesivo de fuerza que nuestra casa de estudios no merecía”.

Martes 24. El ejército entra al Casco de Santo Tomás (otro bastión del Movimiento), después de una larga y dura batalla campal entre estudiantes y policías granaderos. Hay muchos heridos, muertos y detenidos.

OCTUBRE

Martes 1. El CNH rechaza el regreso a clases. El ejército sale de CU. El CNH anuncia un gran mitin en la Plaza de las Tres Culturas en la Unidad habitacional Nonoalco-Tlatelolco.

Miércoles 2. TLATELOLCO.

Miércoles 9. Conferencia del CNH. Nada de manifestaciones o conflictos durante la “tregua olímpica” del 12 al 28 de octubre.

Jueves 31. Primer mitin en la UNAM. La madre de un estudiante muerto habla ante 7,000 personas.

DICIEMBRE

Miércoles 4. Regreso a clases.

Viernes 13. A partir de esta fecha fueron arrestadas 500 personas en diferentes lugares, sobre todo los dirigentes estudiantiles.



La noche de Tlatelolco

Eran las 5 de la tarde en la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco. Un complejo de edificios de apartamentos, alrededor de una gran explanada donde además se encuentra una gran iglesia y ruinas prehispánicas. 10,000 mil personas se habían reunido para escuchar a los oradores del CNH. Había un ambiente tenso, pero alegre. La represión hacía mucho que se había desatado, pero los incasables estudiantes seguían reuniéndose masivamente. Sentían cerca la victoria, sus voces se habían escuchado e hicieron eco en todos los sectores de la población: electricistas, ferrocarrileros, campesinos, niñas popis de la Iberoamericana, madres de familia. La voz dejo de ser solo de los estudiantes y se había convertido en la voz del pueblo. Voz que resonaba al compás de los 6 puntos del pliego petitorio:
1.- Libertad de todos los presos políticos
2.- Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal
3.- Desaparición del cuerpo de granaderos
4.- Destitución de los jefes policiacos Luís Cueto, Raúl Mendiola y A. Frías
5.- Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto
6.- Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de todos los hechos sangrientos
Los helicópteros sobrevolaban la plaza, camiones del ejército y camiones de granaderos se apostaban en las entradas del complejo. Los oradores del CNH seguían con el mitin.
5:30 de la tarde. Una bengala verde es lanzada desde uno de los helicópteros y empieza la balacera. Ráfagas de ametralladora rugen contra la multitud reunida en la Plaza de las Tres Culturas. Los soldados se atrincheran tras sus camiones y empiezan a disparar hacia la multitud. El fuego es cruzado. Francotiradores en los edificios de departamentos disparan igual a la multitud que a los soldados. Los soldados disparan igual hacia los balcones de los edificios que hacia la multitud. La desbandada es general. El pánico se apodera de los estudiantes, quienes corren hacia las salidas del complejo, solo para toparse con columnas de soldados quienes arremeten contra ellos a bayoneta calada.  Muchos mueren en la misma explanada atravesados por las balas. Los soldados avanzan. Personas vestidas de civil, identificadas con un pañuelo blanco en una de sus manos sacan sus armas automáticas. Disparan contra los estudiantes, y a muchos mas los llevan a punta de pistola a uno de los edificios. El edificio Chihuahua, donde serán desvestidos y golpeados, para después fusilarlos. La gente corre hacia la iglesia para refugiarse. Hay muchísimas mujeres y niños. Pero el padre no abre las puertas de la iglesia. Los granaderos avanzan deteniendo a macanazo a cuanto se encontraban a su paso. Se inicia la cacería de estudiantes que se refugiaron en los departamentos. Lo soldados irrumpen en muchísimos de los departamentos que en su mayoría albergan a familias, destruyendo, quemando y saqueando. El fuego intenso duró 29 minutos, luego los disparos decrecieron, pero no cesaron. 5000 mil soldados y 300 tanques y vehículos militares arremetieron contra 10,000 mil estudiantes desarmados.

Nunca se supo a ciencia cierta el número muertos y heridos. Se habla de entre 80 y 500 muertos,  miles de heridos, y un numero no determinado de desaparecidos.



Importancia del Movimiento Estudiantil del 68.
Carta a mis compañeros estudiantes.

“¡Pueblo únete! ¡Pueblo no nos abandones!”
Manta en varias marchas y mítines del Movimiento Estudiantil de 1968

¿Cuántas veces no has tenido un problema con un maestro injusto? ¿Cuántas de esas veces tus compañeros de salón, ya no digamos los de tu facultad, se han unido a tu reclamo? ¿Ninguna?
Estoy seguro que si no a ti, si a alguien que conoces le pasó. Y es lo común en nuestros días: los estudiantes estamos solos ante las injusticias, pero también ante los ojos de las autoridades universitarias. ¿Cuándo nos preguntaron a los estudiantes sobre el cambio en el plan de estudios? ¿Cuándo nos consultaron sobre la compra de libros, sobre la construcción de fuentes? Estamos acostumbrados los estudiantes a que se nos ignore, a ser ignorados por las autoridades, pero también a ignorarnos entre nosotros mismos. ¿El reclamo en contra del maestro injusto hubiera sido efectivo si todo el salón se hubiera unido? Estoy seguro que si. Cuando los estudiantes nos unimos en una sola voz,  a la universidad no le queda mas opción que atendernos, porque, a fin de cuentas, la universidad es de nosotros, esta hecha por nosotros, sin alumno no hay maestro, y sin estudiantes no hay universidad.

Precisamente así pensaban los estudiantes de la década de los 60’s. Ellos sabían que actuando como uno solo eran casi imparables. Todos los alumnos de una preparatoria pudieron ponerse de acuerdo para llamar a huelga en su preparatoria. Y lo hicieron. Y les siguieron más prepas, luego facultades, luego universidades completas, y al final también sindicatos de trabajadores y madres de familia. Todos ellos se unieron al reclamo y actuaron. Mítines, volantes, marchas multitudinarias, huelgas, protestas, desplegados en periódicos y radio. Todo un movimiento social, dejó de ser estudiantil, porque los estudiantes fueron tan fuertes, por el hecho de estar unidos, que atrajeron a mas grupos. Todo eso lo lograron estudiantes, como tu y como yo, nada mas (y nada menos) que por creérsela que podían. Ante los reclamos justos de los estudiantes, hasta los maestros se les unieron, el Consejo Universitario de la UNAM, el Rector Javier Barros Sierra se le unieron, porque las autoridades y los maestros dependen de nosotros los estudiantes para darles su lugar allá arriba, como docentes y administrativos.

Espíritu idealista, alma de adolescente inconforme con el mundo que le ofrecen los adultos, ganas de cambiar para mejorar, desafió y hasta orgullo de su condición de estudiante. Creo que la mayoría de nosotros olvidamos esos valores, tan presentes en aquellos.

¿Cuántos de nuestros compañeros son capaces de traicionar, de trabajar en perjuicio de sus compañeros, por un hueso que le aviente la administración? Una beca de cuota interna, una beca de diplomado, un paquete de libros, paros con maestros, incluso que te pasen en tus materias. ¿Parece mucho? Por desgracia muchos de nuestros compañeros se comportan así, juegan para el otro lado. Pero eso no es nuevo, estudiantes así hubo en el 68, y muchos. La diferencia estuvo en la capacidad de indignación de todos los demás. Capacidad que ahora perdimos, o la tenemos olvidada.

También veo mucho miedo en mis compañeros. Miedo de alzar la voz, miedo de reclamar. Creo que es porque sabemos que estamos solos. Porque sabemos que no nos apoyamos entre nosotros. Pero eso puede cambiar, solo necesitas involucrarte con los problemas de tu universidad, de tu facultad. Empieza por tu salón, la próxima vez que alguno de tus compañeros tenga un problema, apóyalo. Que el reclamo de uno se convierta en el reclamo de un salón, y alcen la voz, vayan a dirección con su queja, háganse escuchar. Así podrá convertirse en el reclamo de muchos grupos, el reclamo de un semestre, luego el de varios semestres. Y quien sabe, quizás tu voz haga eco en las voces de tus compañeros, y dejes de estar solo.

Daniel Álvarez del Castillo Arredondo. 9no Clínica

lunes, 3 de enero de 2011

Lluvia ácida

[Como mi amigo Moisés me dijo que le gustaría hacer de la crónica que hice una novela gráfica, la revisé , le cambié una que otra palabra y corregí los errores ortográficos. Sigue estando incompleta, pues se acaba súbitamente en lo que fue solo la mitad de esa noche de parranda.]

Lluvia ácida

Me había llegado con correo electrónico invitándome a un homenaje a Rockdrigo González, en el que fue su aniversario luctuoso numero 25. Ese era un sábado lluvioso, con un huracán amenazando en el golfo de México. Aun no eran las 8 de la noche, un cielo muy gris y muy cerrado se cernía sobre Monterrey, con lluvia intermitente, pero constante. Me dirigía al metro, estación Talleres. Un parejo mar de gente le hacia competencia al mar de agua en que se habían convertido las calles de la cuidad. Gente de todo tipo, edad, sexos y colores se abalanzaba al vagón del metro, todos queriendo entrar primero, no sé si para alcanzar un lugar sentados, por el miedo de quedarse afuera del vagón, o por la simple inercia de la vida agitada y acelerada en la que nos desenvolvemos. El caso es que todos quieren entrar primero, aunque eso signifique atropellar a quienes quieren salir del vagón. Como de costumbre no alcanzo lugar sentado. Así que escaneo el resto del vagón con la esperanza de encontrar un lugar vacío. Hay uno en medio del vagón, a un lado de un travesti. Me siento y a mi lado derecho hay un hombre de baja estatura y piel muy morena, parado, y balanceándose de lado a lado, amenazando con dar un costalazo cada vez que sus rodillas flaquean, ahogadas en alcohol, igual que él. Un guardia del metro que acababa de salir de su turno y se dirigía a su casa lo aborda, y lo acompaña hasta la estación siguiente, ante la mirada atenta y morbosa del resto de la gente del tren.

La lluvia ha hecho que me rastrase. Quedé de verme en la estación Del Golfo con David a las 7:40, son las 7:20 y apenas estoy en San Bernabé. Mi obstinación por llegar siempre a tiempo hace que saque de mi bolsillo el celular último modelo, de esos con lamparita, para avisarle a mi amigo que llegaré tarde.

El clima lluvioso ayuda a que el metro este bastante vacío. Una sensación de soledad acompaña al resto de la cuidad, cuyas calles se ven bastante solitarias. Es como si cada vez que lloviera sobre Monterrey, lo ácido de nuestra existencia se transfiriera al agua que cae, haciendo de esta una corrosiva lluvia que obliga a los habitantes de la ciudad a refugiarse en sus casas. Mejor para mí, camino con más tranquilidad.

Llego a Del Golfo a las 7:50. David no ha llegado. Abro mi paraguas, salgo de la estación para encender un cigarro. Un joven de brazos tatuados y ropa negra me mira con envidia, será por el cigarro o por el paraguas, o por ambos. Extraña combinación, un aparato de alambres y lona y un tubito de tabaco pueden ser objeto de envidia. Como quiera que fuese, faltan minutos para que oscurezca por completo, una llovizna se deja caer sobre la cuidad, el viento frío sopla llevándose el humo de mi cigarro.

En el siguiente metro llega mi amigo, sin paraguas. Caminamos por Colón, al lado de los cabarets, mientras David me platica de su fobia a andar por estas calles, en las que lo han asaltado a él y a sus colegas en varias ocasiones. A mi no me a ha tocado. La charla amena sobre películas de zombies hace mas corto el camino, y nos quita de la boca el tema de los asaltos, aunque no de nuestras cabezas.

Nos dirigimos a un lugar llamado El Pantano, muy ad hoc a la situación del Monterrey empantanado por un leve aguacero. La coneja, El shampoo, un bar anónimo de ficheras, El Palmas. Y mi amigo se lamenta al encontrar a El Mangoz clausurado. Caminamos por Carlos Salazar, una calle bien céntrica, en el primer cuadro de la cuidad, pero con ambiente de colonia marginal, con su aceras completamente oscuras, flanqueadas por edificios abandonados y en ruinas. Por fin llegamos. Un letrero de Carta Blanca con el nombre del bar nos da la bienvenida. Entramos con nuestros cigarrillos encendidos. El Pantano es un lugar de karaoke, pero con el estilo de cualquier cantina anónima del centro. Mesas de Carta Blanca, sillas negras, una barra bastante jodida, donde una señora de avanzada edad y corta minifalda atiende a los fieles parroquianos. Le pregunto temeroso si es el lugar del homenaje al profeta del nopal, me contesta que si, pero que es a las 9 de la noche. Fieles a la costumbre, citan a la gente 1 hora antes, para empezar 2 horas después.

Amenizados por los parroquianos que entonan sones de Joan Sebastian, de los cadetes, nos sentamos cerca de la barra a devorar cigarro tras cigarro, mientras 2 Indio esperan serenas en la mesa. Yo con ganas de hacer el ridículo, y de molestar a la gente del lugar, pongo una canción del Tri y una de Café Tacuba. La del Tri la canto con algo de pena, y la de Cafeta la canto acompañado de David, con más pena que yo. Pero los borrachos, lejos de molestarse, se divirtieron viéndonos hacer el ridículo, aunque no se atrevían a aplaudirnos con tanta euforia como lo hacen entre ellos.

Se termina la parte de rock, y seguimos con rancheras, boleros y demás. Bastante deprimentes canciones para un día de por si deprimente y gris.

Espejos, fotografías de Pancho Villa y posters de Tecate “adornan” las dizque blancas paredes del lugar, de lo que alguna vez fue una vivienda. Los rincones inútiles, el deforme patio y los improvisados baños hacen que el lugar tenga un aire surrealista. Mientras que 2 jóvenes con aspecto metalero sentados en una esquina son la cereza en el pastel, obviamente nosotros.

Como a las 9 de la noche empieza a llegar la gente que va al tributo. Desentonan igual que nosotros. Ya con un par de cervezas entre pecho y espalda, tengo que aventurarme al baño. Es como si toda la vibra triste se congregara en ese lugar. Las blancas y sucias paredes, el piso encharcado, el foco que proyecta una lúgubre luz amarilla, la cañería improvisada del mingitorio, el lavamanos igual de improvisado. Tengo que salir de aquí rápido.

Mesas llenas de rockanroleros y rucanruleros empiezan a poblar el antes triste bar, y le cambian completamente la cara. Las maduras meseras no se dan abasto con tanta mesa, y sus altos tacones y faldas no les hacen más fácil la tarea. Como a las 9 y media ponen un documental de Rockdrigo, mientras acaban de preparar el escenario que, claro que si, es una destartalada estructura de madera que tienen que empujar desde uno de los rincones hacia el centro del lugar. Ya a las 10, un joven de largo y alborotado cabello, ataviado con una sudadera gris bajo una camisa de cuadros desabotonada hace su aparición arriba del escenario. Se avienta 4 ó 5 canciones de Rockdrigo, la última, la balada del asalariado, hace del ahora alegre lugar una parodia de la vida de quienes asisten al karaoke bar regularmente.

10 y media. Nos largamos de ahí, pues mi amigo Josué organiza un tributo a la Parálisis Permanente (banda de post punk española de los80s) en lo que antes fue el Cine América, un cine porno, y ahora convertido en lugar de tocadas de rock, el Rock Amerika (si, con “k”, para enfatizar). Subimos a un taxi que se acaba de parar frente al Pantano para bajar a más banda rockera. Llueve más fuerte. Nos enfilamos por todo Carlos Salazar hasta Venustiano Carranza. El Siamesas, Tango, Sabino Gordo nos escoltan hasta llegar. 20 pesos. Lluvia.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Soñar

Y cuando despertó, ella ya no se encontraba ahí...
Y cuando despertó, la noche había terminado, como
terminan todas esas noches donde en sueños
recorre mundos y ciudades a la cuales nunca
ha ido

Y cuando despertaste, te diste cuenta de que,
como en tus sueños, todo dura tan poco, es un
instante. Y de instantes vives, rememorándolos,
atesorándolos en tu memoria, pues es ahí donde se guardan,
incorruptibles.

El recuerdo de haber soñado unos labios cálidos y
unos ojos que reflejaban el vacío donde te perdiste
alguna vez. El recuerdo de haber soñado unas manos tibias y
el cálido aliento en el gélido viento: es eso, un recuerdo.

Pero cuando despertaste, el instante onírico se quedó contigo.
Y recuerdas haber guardado silencio, pues las palabras vuelven
complicado lo simple. Reconoces el valor del silencio, porque cuando
las miradas enfermas de pasión se encontraron, no hubo lugar para la
palabra.

¿Dónde es ese lugar místico, donde los besos y las caricias no dejan
espacio a las palabras?

sábado, 18 de diciembre de 2010

Escribir

De madrugada es la mejor hora para escribir. Es cuando el día ha terminado, cuando juntas tus historias y tus experiencias, cuando haces el recuento de los daños. Es un tiempo particularmente solitario, tu sentado en la oscuridad frente al radioactivo brillo de una pantalla. El teclado te espera, anhela las yemas de tus dedos. Y dejas que todo fluya...

(¿como mantener cierto anonimato? ¿como escribir lo que uno siente, a fin de poderlo transmitir, manteniendo la discreción necesaria? mi amiga F. me diría : wey, tu escribe y nada mas, chingue su madre)

Han sido unas horas muy intensas. Son las horas de la ilusión, de las fantasías que alimentan el día a día, de esa cosa inmaterial, intangible, inmesurable, pero que la sentimos mas que a cualquier otra cosa, no por intensidad (aunque la mayor parte del tiempo si...), sino porque esta presente mas que cualquier otra cosa. Han sido horas de angustia, de expectación, de decepción, de alcohol, de rock and roll, de besos y caricias, de noches de luna y frio, de viajes por la cuidad vacía en la madrugada, de porticos lejos del mundo que habitas, de sueños tranquilos, de momentos de felicidad (de esa tranquila felicidad que pocas veces probamos), ¿de desilusión?



Lo mejor de escribir en la madrugada, es que cuando te despiertas a la mañana siguiente, tienes ganas de ver que es lo que dejaste plasmado en la radioactiva pantalla de tu computadora.

Caminar

Unas oscuras reminiscencias de pasados días me acosan recientemente. Es como si caminar solo durante la madrugada por las ahora desoladas calles de la cuidad ya no fuera suficiente para calmar mi espíritu inquieto. Recuerdos dolorosos y de los otros se despiertan de su letargo por el cálido aliento en que se convierte el frió aire de la noche. Y es que caminar es a veces tan difícil, y no mencionemos si quiera los momentos en los que hay que escoger entre varios caminos, y es que tu presencia no lo hace más fácil ¿verdad?

A veces las hojas secas de los árboles citadinos parece que tienen conciencia, una muy mala por cierto. Y caen a nuestro alrededor mecidas, arrulladas y arrastradas por ese viento frio que transporta un cálido aliento.

Y tus puños se cierran con coraje, y piensas: ¡Puta madre! ¿Por qué es que la noche me tiene que jugar tan pinches bromas? ¡Quisiera que por un instante las morales y las conciencias dejaran de existir, solo un instante, solo una noche!

Continúa la caminata. Solo durante la noche las calles son nuestras. Las 3 de la madrugada tiene su encanto, es una hora en la que solo los otros atormentados pobres diablos como nosotros salen a las calles a deambular su soledad, a pasear su aburrimiento y a orear su fastidio. Porque a las 3 de la mañana las manos se sienten tibias, es una hora fría, pero que transporta un cálido aliento.